Galería artelibre
 
 
  Hernán Miranda
 
 
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Peras", (SERIE BI-REALISMO

Boceto

Sociego

Desencuentro (SERIE BI-REALISMO

Plataforma

Meeting (SERIE BI-REALISMO
     

En el descanso

Con sabor a nostalgia

Sobre mesa




Estante

Embalajes

Penumbras




Después...

Una hoja, una promesa

Contemplación del tiempo




Con aroma a café

Simple pleasures

La plancha




Peras

El Muro

Homenaje a Morandi




Melón

En la cocina

Chipero




Bodegón

Contemplación del tiempo II

Propiedad




Apagados

Intérvalo

Cosecha de labriego




Juego de niños

En el estudio

Despojo




Esperando a los Reyes Magos

Frugral

Principio y fin


   

Vestida de Azul

Paquita y Lurita

La modelo




Eva y yo

Desnudo

Durmiendo




Escorzo

Naturaleza viva




Boceto
"Desnudo"

Boceto
"Mujer con turbante"
     


EXPOSICIONES

 

 
     

Hernan Miranda

Nació en Concepción, Paraguay en el año 1960
Artista autodidacta
Del año 1993 al 1997 es profesor de pintura en la "Escuela Nacional de Bellas Artes" de Asunción, cargo que abandona debido a la necesidad de dedicar más tiempo a su labor artística. Actualmente ofrece seminarios en talleres de dibujo y pintura.
A partir de 1987, año en que gana un premio en la categoría "Dibujos", del Concurso "Aldea SOS", participa en exposiciones individuales y colectivas en Galerías y Centros Culturales tanto de Asunción como del exterior.
Es considerado uno de los referentes mas importantes de la pintura paraguaya actual

 

 
     

PRINCIPALES EXPOSICIONES COLECTIVAS

 

 
      Desde 1987, participa en más de 200 exposiciones colectivas, entre las más importantes están.:

Galería Magíster, Galería Nuevospacio, Galería Fábrica, Viejo Galpón, La Casona de Gaja, Galería Artesanos, Myriam Mattos (Montevideo-Uruguay), Salón Banco do Brasil (Santa María-Brasil), Centro Cultural Asunción, Moscoso Gallery (Washington D.C.-USA), O.E.A. (Washington D.C.-USA), Ana Scappini, Stricoff Fine Art L.T.D. (N.Y.-USA), Multiarte, Cantegrill Country Club (Punta del Este-Uruguay), Club del Lago (Punta del Este-Uruguay), National Building Museum (Washington D.C.-USA), Arte Contemporáneo Paraguayo (Toulouse-Francia), Artexpo New York 98 (N.Y.-USA), UNESCO (Paris-Francia), Gala de la Sinfónica (Washington D.C.-USA), Museo de Laval (Laval-Francia), Old Bridge Public Library (N.J.-USA), Cork Gallery-Lincoln Center (N.Y.-USA), Centro Cultural Paraguayo Americano, Arte Paraguayo - americano (Embajada EUA), Cruzada Internacional de Arte (Bogota-Colombia), Salón Naciones Unidas (Seoul ), Yougdusan Gallery (Busán - Corea del Sur), Chonduk Nat. Univ. Cultural Center (Jeonju - Corea del Sur), Salón Hotel Seowipo (Seowipo - Corea del Sur), Villa Morra Suites Hotel, etc.
 
         
     
PRINCIPALES EXPOSICIONES INDIVIDUALES
 
         
         
 
   
 
1989
  Galería Nuevospacio
 
1991
 
Viejo Galpón
 
1992
 
Galería Artesanos
 
 
Galería Fábrica
 
1993
 
Galería Fábrica
 
1994
 
Galería Fábrica
 
1995
 
EOFULA (Washington D.C.-USA)
 
 
Scappini La Marca
 
1996
 
Van Goethem Fine Art (Washington D.C.-USA
 
1997
 
Pequeña Galería
 
1998
 
Pequeña Galería
 
 
Pequeña Galería (Gráficas)
 
1999
 
Pequeña Galería
 
2000
 
Centro Cultural Citibank
 
 
Gallerie Salucci (Paris-Francia)
 
2001
 
Gana Art Center (Seoul-Corea del Sur)
 
2002
 
Fundación Raíces
 
2003
 
Centro Cultural Citibank
      Hernan Miranda Gallery
 
2004
  Galeria "La Belle Maison", Boca Ratón- Florida - USA
 
  Galeria "Jadite Gallery", New York - USA
 
2005
  OAS - Washington DC, USA
 
  Belle Maison Fine Gallery.- Boca Raton - USA
 
   
 
 
EXPOSICIONES COLECTIVAS
 
2005
  Emblerart Gallery.- Fort Lauderdale. USA
      Lurie Fine Art Galleries.- Boca raton .USA
       
       
 
   
 
1998
 
Realización y montaje de una obra de gran formato, "La Santísima Trinidad", para el altar principal de Queen of Apostles Catholic Church, (Alexandria- Virginia-USA
       
         
         
      EL ORDENADO ENREDO O LA RIQUEZA DE LO OBVIO

Primero fue el sorprendente con el entorno, o mejor con sus entornos, de casonas y galerías y de tantas nostalgias. Quizás el angustiarse por los derrumbes y las demoliciones, por las arquitecturas que se acaban por los pueblos que en un confuso proceso van perdiendo su identidad y su fuerza. La sorpresa y la angustia ante una memoria a punto de dejar de serlo.
Y de repente otras arquitecturas, otras tramas y tal vez la misma angustia. Arquitectura de bodegones, de cerámicas y de algunas sorpresas que van apareciendo entre el "ordenado enredo" de los objetos obvios.
Ahora, en esta muestra que nos propone Fabrica, Hernán Miranda nos enfrenta nuevamente con esas aparentemente obvias construcciones, cimentadas, estructuradas y reforzadas con pedazos de realidades, conocidas y cotidianas, pero cargadas de otros significados. Mangos, bananas o granadas llenado y complicado aquellos estantes que Migliorisi llenará con hilos y cabos.
Un nuevo enredo y un también nuevo orden, a veces construido con los mismos elementos extraídos de su propio taller, pinceles, vasijas, potes y pomos de pintura. Y también una nueva angustia traducida en unos pinceles que demuestran dominio y firmeza.
Una sorpresa revelada a través de la fuerza, la emoción y la "riqueza de lo obvio".

Oscar Centurión frontanilla
Artista plástico
Mayo de 1992


PINTURAS DE HERNÁN MIRANDA

Los pintores de hoy, tal vez saturados por un exceso de experimentación en las últimas décadas, buscan con el regreso a lo simplemente figurativo una nueva comunicación con la realidad circundante. Los objetos cotidianos, en este caso, se vuelven elementos rituales de una nueva estética y su planteo como motivo de una obra nos hace ver facetas prácticamente ocultas de su significado visual.
Hernán Miranda es precisamente uno de los artistas que obedeciendo a la coherencia de un trabajo limpio y riguroso como lo viene desarrollando desde hace varios años, se detiene ahora en la simplicidad de las frutas y los utensilios de cada día para acercarnos a la intimidad de sus pinturas. Los trabajos que aquí presenta como fruto de esta nueva etapa nos transportan a cierta nostalgia de Renacimiento, pero nos acercan también al inquietante dominio del realismo fotográfico.
La estricta simplicidad de las composiciones adoptadas por Hernán permiten gradualmente la sugestión de cada uno de esos objetos que, de tanto ser vistos, son como si ya no guardaran secreto: una naranja, un trozo de zapallo, una simple vasija de uso cotidiano nos muestran, entonces, la riqueza de su forma, su lugar en el espacio, su incidencia en los bodegones accidentales de los que vivimos rodeado. Y el ao-po´í, entre todas estas cosas, con la presencia que va mas allá de su reiterativo rol folklórico.
Algo más? Claro, el color, factor siempre bien manejado por Hernán Miranda y que apunta, en este caso, el discreto misterio que emerge de cada uno de sus trabajos.
Juan Manuel Prieto
Crítico de arte
Noviembre de 1992

PINTURAS DE HERNÁN MIRANDA

En ocasión de mi primera visita a una galería que expuso la obra de Hernán Miranda, inmediatamente pensé en el realismo mágico del siglo XX, un tipo de pintura en la que los objetos son pintados con una clase precisa de realismo, pero que paradójicamente, proyecta un efecto de lo fantástico resultante de la yuxtaposición desigual de los elementos del tiempo-espacio, ejemplo: la luz de una calle iluminada a la hora del mediodía. Chinco y otros pintores de la Scuola Metafísica en Roma, Francia y los pintores holandeses de la década de 1920 como algunos pintores sociales americanos de la década de 1930, todos practicaron el realismo mágico.
Al profundizar mi investigación sobre la obra de Hernán Miranda ello me condujo visualmente a comprender que había usado sutilmente un tipo de técnica simplificada o selectiva. Su pintura fotográfica es tan realista que puede inducir al observador a pensar que los objetos representados en ellos son más bien reales que pintados. En su pintura este artista crea consistentemente una ilusión de la realidad.
Hernán vuelca en sus lienzos un sentido real del color, la delicadeza del pincel en mano y una composición bidimensional sobre el bastidor con la esencia de lo que su arte y su comunicación visual transmite

Michael J. Oliver
Artista Multimedio
Noviembre de 1992

LA OBSECIÓN POR LA VEROSIMILITUD
DE LO COTIDIANO

"A ti, firmeza y tiemblo, conductiva
de ese enhebrado misterioso hilo
que de los ojos fluye y prende al filo
del pincel una luz germinativa"

Rafael Alberti

Hernán Miranda es como un poeta de la pintura, de los objetos vulgares, tan comunes que los demás ni siquiera los vemos aunque convivimos con ellos...un tarro de pintura y un martillo, una cacerola y una plancha, una plomada y un pincel, una servilleta de ao-po´í y un trapo sucio y arrugado, cualquiera de ellos vale para que el pintor los reúna con otros que pueden ser una cáscara de banana, una fruta a medio pelar, un zapallo medio empezado, una pera, una manzana o un mango.
Aunque todo eso a primera vista esta ahí como puesto al azar, hay varios aspectos en sus cuadros que llaman a reflexión, cuando el observador deja de preguntarse si es realmente una pintura o una fotografía, cuando el asombro por el realismo tan logrado da lugar al análisis un poco más profundo de la obra.
Uno de esos aspectos es la composición de cada uno de los cuadros, esa composición que le poeta citado llamaba.
"Intocable flor, orden dilecto
cabal conjunto, rítmico arquitecto
inconmovible, mágica armadura"
El desafío que enfrenta Hernán Miranda es constante, por un lado su habilidad para representar los objetos más diversos llegando al "Trompe I´oeil" al engañar a los ojos del observador. Pero no se conforma con eso y busca algo más, mucho más, no solo que esa ambigüedad de la verosimilitud de sus representaciones produzca la tentación de tocar las pinturas para comprobar que son realmente bidimensionales.
En estos cuadros se da algo similar a esa etapa del pensamiento del niño en que mezcla su fantasía o sus sueños con la realidad y relata de igual forma las cosas que le pasan o las que pasan por su imaginación.
Es muy importante respetar esta etapa del desarrollo del pensamiento sobre lo que se apoyará el pensamiento creativo aunque, lastimosamente, se confunde con la mentira y se castiga a la criatura.
Nuevamente me pregunto ¿por qué pensé en esta forma de pensamiento en relación a los cuadros de Hernán Miranda? Creo que fue ahí donde encontré la razón de ser de estas y de muchas pinturas hiperrealistas. Si no fuera así, la razón podría ser la aceptación por el público de las obras que "se entienden" y eso sería triste.. prefiero creer que Hernán Miranda busca muy en serio y en una lucha constante, superar esa etapa y aplicar su talento y habilidad a lograr alcanzar esos sueños que como a todo artista lo impulsa a seguir adelante.

Olga Blinder
Artista Plástica-Crítica de Arte
Junio de 1993

PINTURAS DE HERNÁN MIRANDA
PRESENTACIÓN

Hernán Miranda acecha a las cosas, las merodea y espía, las enfoca con cuidado y termina por retratarlas minuciosamente buscando, quizás, atrapar su realidad esquiva y burlar la trampa del tiempo o tal vez busque lo contrario, oponer la vulnerabilidad al trazado exacto de las apariencias, nombrar la fugacidad a través de la fijeza engañosa de formas demasiado nítidas. Quizá lo cierto es que en sus pinturas, la fidelidad de la representación remite, no siempre enseguida, a esa distancia instalada entre la cosa y su imagen, entre el tiempo natural de "la realidad" y la extraña anacronía de los símbolos.
Para recorrer el rodeo que requiere esa distancia, o simplemente para iniciar el acercamiento cauteloso hacia el objeto de su atención primera, Hernán se apoya en una cierta dirección icónica d nuestro medio señaladas en obras como las de Miguel Heyn y Ricardo Migliorisi.
Hernán Miranda inscribe su imaginería dentro de una tendencia que, a partir de la figuración mas o menos directa, señala brevemente el límite impuesto por la opresión, el desgaste o el conflicto, los papeles rotos y los frutos heridos, el lienzo manchado y las ataduras se conectan tanto con el intento de subrayar las señas de la erosión en imágenes aparentemente sustraídas al devenir, como - mucho mas indirectamente -con cierta poética de la negación que alude al drama del deterioro y a la presión destructiva del tiempo.
Expuestos obviamente ante el espectador los objetos más triviales pueden dar pistas acerca de vínculos ocultos y de silencios siempre que puedan recoger y devolver la inquietud el asombro de una mirada intensa.
Y es a partir de estos supuestos que Hernán levanta el inventario de su propia imaginería buscando despertar preguntas acerca de la destrucción o la permanencia, la condena de los seres vivos y la eternidad ideal de las naturalezas muertas. Por eso, mas allá del virtuosismo hiperrealista, la observación aplicada o el efecto cierto, sus obras apuntan a sugerir de sesgo el brillo efímero o la sombra no pintada que puede proyectar cualquier objeto apremiado por las razones secretas de la forma.

Ticio Escobar
Crítico de arte
Enero de 1994

MIRANDA, MAS ALLA DE LA FORMA

Existen nombres y apellidos que parecen estar destinados al oficio los llevan consigo. Miranda es en este caso, uno de ellos. Topónimo frecuente en España (Miranda de Ebro, Miranda de Duero, etc) y en algunos países de Iberoamérica (Venezuela), ha devenido apellido en muchos países. Si hemos de hacer caso a la etimología (que en materia de nombres no suele tenerse en cuenta), Miranda (del verbo latino miran) viene a significar en español "las cosas que deben ser miradas"; es decir. Conjunto de objetos diversos en el que vale la pena detener la vista y recrearla. Este conjunto de objeto se puede referir a los diversos accidentes que conforman un paisaje (caso de los topónimos originales) o a otras cosas de mas difícil definición.
Lo admirable en Miranda es, en una primera aproximación, su técnica y la calidad formal de su obra. Pintura rigurosamente fotográfica con alto grado de iconicidad, refleja, no obstante, un punto de vista sobre los objetos y sobre el mundo en el que se insertan y al que representan que es, como puede apreciarse, un punto de vista variable y, en cierto modo, progresivo. Daría la impresión de que Hernán Miranda va descubriendo, a medida que avanza en su trabajo, junto con el color, la forma y la luz, el lenguaje secreto de las cosas. De claroscuro casi barroco del que parte en sus primeros bodegones, claramente influido por los holandeses y españoles del siglo XVII, desde Rembrandt a Velázquez, a las más tardías y recientes luminosidades, este hiperrealista, que, como tal, es un magnifico dibujante, va variando, junto con el tratamiento de la luz y de los colores, la elección de los objetos y la disposición de los mismos sobre el lienzo, descubriendo ante nuestros ojos que en la elección y la disposición de los objetos se encierran secretos significativos que solo el arte es capaz de descubrir.
Miranda busca atrapar la realidad esquiva de las cosas y burlar la trampa del tiempo, lo que la pintura de Miranda nos pone de manifiesto es, precisamente, la realidad de ese tiempo que irremediablemente nos conduce a la muerte. En este sentido y pese a las variaciones de luz y de color que ha sufrido recientemente su pintura, el arte de Hernán Miranda nos recuerda la condición esencial de todas las cosas: la muerte. Es un arte que habla de cosas esenciales, de cosas que hacen a nuestra condición humana y en el que, sin embargo, la figura humana, la representación misma del hombre, esta ausente. La ausencia es, en este caso, tanto negación como afirmación, pues queda en los objetos pintados por Miranda la huella humana como señal de paso, de tránsito por la vida, aquella fugaz de fugaces realidades que se disipan en el aire y de las que solo queda en el lienzo su representación. Esos objetos humanizados y sabiamente dispuestos son, al mismo tiempo, objetos cargados de belleza y de sentido, objetos que nos hablan de otras realidades, de algo que esta más allá de lo meramente aparencial. Hernán Miranda parece tener el poder de transmitirnos el mensaje.

Vicky Torres
Crítica de arte peruana
Diciembre de 1996

UN CAMINO NUEVO EN LA PLÁSTICA PARAGUAYA
EL OJO POLIÉDRICO DE HERNÁN MIRANDA

El arte inverosímil de Hernán Miranda ha logrado crear una nueva forma de realismo pictórico llevado a sus extremas consecuencias, un realismo que al acentuar casi paroxísticamente las dimensiones bidimensionales de su representación y sustituyéndola por una nueva visión, se diría por una nueva concepción del mundo, que hace de cada cuadro una escena fantasmagórica en la que el objeto geométrico se vuelve surreal, más que hiperreal, Nicolás de Cusa, habría encontrado en estos cuadros el embrión de un nuevo orden visual y lo habría incorporado a su tratado de La divina proporción.
Este virtuosismo por momentos alucinante, de sus obras al reproducir con pulcritud geométrica las formas del modelo, encubre su naturaleza, la trasciende, la cambia y la transforma en una presencia que esta ahí, como otra realidad que no se ve pero que espejea la imagen de una dimensión desconocida, de un tiempo que impalpablemente palpita, como la materia jugosa en las frutas, como el temblor de la vida en las naturalezas muertas, como la intensidad palpable del deseo soñador al acecho en algún desnudo perfecto /correspondiente a una nueva serie), que aparece furtivamente en esta, como deslizándonos un tentador anticipo. Los objetos casi siempre inanimados, las naturalezas muertas en sus más íntimos detalles, se ven rodeadas de un halo que es sin dudas el reflejo del imaginario del pintor.
Hernán Miranda nos muestra con sus obras, formas-colores-dibujos-volúmenes, perspectivas cerradas sobre sí mismas- que la realidad captadas por un ojo afacetado, como el de las moscas purpúreas del Valle del Sil, Indonesia, despliega infaliblemente más fantasía que la imaginación más febril. Desde la penumbra de los pliegues de telas pesadas y herméticas nos observan rostros invisibles sollozando de desesperación al no poder atravesar la distancia infinita que separa la imagen del espectador, o arrojándonos mecas de salvaje ironía porque esos rostros están fuera del alcance de los plazos mortales, de la caducidad que el tiempo impone a la belleza. Ese latido de vida recorre la imagen cristalizada en la fijeza como invisibles venas de sangre, antes de volver a la misteriosa equivalencia entre la parte y el todo, entre la imagen angular y la generalidad del artista que incluye necesariamente, al espectador, convertido a su vez en mosca de ojos afacetados y purpúreos, fascinado por la mirada hipnótica, del cuadro.

Augusto Roa Bastos
Escritor paraguayo
Premio Cervantes 1989
Diciembre de 1997

EL ESPÍRITU DE LAS FORMAS

El espíritu de las formas. El misterio de los colores, el rigor de la composición, la simplicidad del espacio, todo esto es Hernán Miranda. Pero él es mucho más, porque para él no es suficiente el hiperrealismo convencional.
Su trabajo no solo es el precioso detalle, sino lo plástico como un todo, la rigurosa composición rodeado de misterios.
Hernán Miranda desciende de la familia de Meléndez, pintor español del siglo XVIII. Sus composiciones están hechas de colores actuales y ello obedece al rigor de ciertas concepciones aparentemente vacías, pero en realidad ellas juegan con el espacio.
Se puede decir que Hernán Miranda es el maestro del "espacio", remembranza que "vive" en la materia.
El lenguaje mudo de las cosas en sus pinturas aparenta ser más suave y puede hablarnos de su vida interior, las frutas son más tentadoras que las reales.
El color de lo mágico hace de Hernán Miranda, un maestro que no necesita envidiar a ningún pintor, él es dueño de su universo, puro, generoso, que paga un tributo a la naturaleza, sin la necesidad de crear discursos o teorías. Él hace que sus frutas tengan vida, sus objetos nos hablan de sus vidas, modestas y necesarias.

José Ostria
artista plástico
París, Febrero de 2001